lunes, 9 de mayo de 2011

-¿Cómo se puede ser tan seductor, que implica cierto instinto de cazador y tan vulnerable a la vez?
-Me temo que es porque uno se conoce a sí mismo y sabe lo fácil que es resultar herido, sobre todo si uno se emplea a fondo.
A mí me gusta comer de verdad, beber de verdad, besar de verdad, charlar con los amigos de verdad, enamorarme de verdad.
Cuando pones tanto en todas esas cosas lo más normal es que salgas lleno de cicatrices. Son pruebas de que has vivido. Son como las cornadas de los toreros que se llevan como una medalla.
De todos modos el abandono, el desamor, todas esas cosas que hacen sufrir tanto, es un terreno donde florecen las mejores canciones. “Las canciones más hermosas son las más tristes".



















Joaquin Sabina

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